Matrimonio... o Matrix del Demonio?
Refrán: "Antes que te cases, mira lo que haces".
Es como una llamada a no querer "protocolizarlo todo" con contratos escritos, convenios firmados o leyes inamovibles que antes o después tienen que "modernizarse" hacia el respeto por la libertad de cada persona...
Que el matrimonio es el final del amor (o del enamoramiento) no soy yo quien lo dice. Pero que esto tenga que ser así siempre, soy doy quien asegura que no, evidentemente.
Como dicen los polacos (y no son los únicos): "La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después"; pero mejor si se tiene en cuenta la forma diferente de pensar entre uno y otra, así como la época en que se forja la expresión. Me refiero a que una "obligación legal" por así llamar a este tipo de contrato, sólo favorecerá a la parte que desee la estabilidad y la tranquilidad "como sea, a cualquier precio", olvidando que la naturaleza humana busca esa paz emocional de manera innata. Dejando de lado también que el ser humano, con sus emociones, se autocomplica la vida para conseguir lo que siempre ha tenido: la felicidad espontánea que aún no sé cómo definir aquí.
Con esto no digo que sea la una quien busque esto ni que sea el otro quien desee lo otro... ç
No se debe forzar nada como es el amor, pero como desgraciadamente se puede hacer... pues es lo primero que se nos pasa por la cabeza: controlar y estatutarlo todo... incluso el afecto y las ganas de hacer lo que te piden tus instintos (no hablo de promiscuidad sino de espontaneidad con tu pareja si la tienes).
Ese sería otro tema: el del AMOR VERDADERO con mayúsculas, en el cual yo creo firmemente y para el cual no hay que firmar nada que no sea para la conveniencia económica-fiscal de los afectados. Para mí tiene más valor que una pareja vivan juntos toda la vida mientras lo deseen y se amen, se cuiden o se respeten sin ninguna "obligación moral o legal"... que el hecho de "deber" estar unidos mediante un contrato u obligación del tipo que sea, con el riesgo de desplazar a un segundo plano la responsabilidad y la decisión explícita consciente de estar con alguien.
Y copio aquí el mensaje que alguien muy especial me pasó el otro día:
Es como una llamada a no querer "protocolizarlo todo" con contratos escritos, convenios firmados o leyes inamovibles que antes o después tienen que "modernizarse" hacia el respeto por la libertad de cada persona...
Que el matrimonio es el final del amor (o del enamoramiento) no soy yo quien lo dice. Pero que esto tenga que ser así siempre, soy doy quien asegura que no, evidentemente.
Como dicen los polacos (y no son los únicos): "La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después"; pero mejor si se tiene en cuenta la forma diferente de pensar entre uno y otra, así como la época en que se forja la expresión. Me refiero a que una "obligación legal" por así llamar a este tipo de contrato, sólo favorecerá a la parte que desee la estabilidad y la tranquilidad "como sea, a cualquier precio", olvidando que la naturaleza humana busca esa paz emocional de manera innata. Dejando de lado también que el ser humano, con sus emociones, se autocomplica la vida para conseguir lo que siempre ha tenido: la felicidad espontánea que aún no sé cómo definir aquí.
Con esto no digo que sea la una quien busque esto ni que sea el otro quien desee lo otro... ç
No se debe forzar nada como es el amor, pero como desgraciadamente se puede hacer... pues es lo primero que se nos pasa por la cabeza: controlar y estatutarlo todo... incluso el afecto y las ganas de hacer lo que te piden tus instintos (no hablo de promiscuidad sino de espontaneidad con tu pareja si la tienes).
Ese sería otro tema: el del AMOR VERDADERO con mayúsculas, en el cual yo creo firmemente y para el cual no hay que firmar nada que no sea para la conveniencia económica-fiscal de los afectados. Para mí tiene más valor que una pareja vivan juntos toda la vida mientras lo deseen y se amen, se cuiden o se respeten sin ninguna "obligación moral o legal"... que el hecho de "deber" estar unidos mediante un contrato u obligación del tipo que sea, con el riesgo de desplazar a un segundo plano la responsabilidad y la decisión explícita consciente de estar con alguien.
Y copio aquí el mensaje que alguien muy especial me pasó el otro día:
"No camines delante de mí porque no podría seguirte;
no camines detrás de mí porque podría perderte.
No camines debajo de mí porque podría pisarte;
no camines encima de mí, porque podría sentir que me pesas.
Camina a mi lado, porque somos iguales"
Algo así es para mí el amor más maduro y fuerte que puede existir... pero esa es otra historia...
